Reflexiones sobre la juventud y el futuro de Puerto Rico

Por: Alessandra Rosa

Después de haber leído el artículo titulado, Jóvenes en Puerto Rico: empleo, migración y política publica, escrito por Yolanda Cordero Nieves, Hilda Rivera Rodríguez, Reinaldo Berrios Rivera y Deliz Rodríguez Carrasquillo donde exponen cuatro factores que afectan a los/as/es jóvenes (entre las edades de 18–24 años) en Puerto Rico: pobreza, desempleo, educación, y migración sentí emociones encontradas. Primero, coraje y frustración ante la política pública fallida de nuestro gobierno a lo largo de la historia donde los partidos de turno han “implementado” medidas como soluciones a los problemas sociales y económicos que enfrentan los/as/es jóvenes en el país sin involucrar a dicha población ni evaluar la efectividad de sus medidas. Segundo, orgullo porque una de las organizaciones sin fines de lucro que mencionan como ejemplo a seguir en cuanto a medidas enfocadas para desarrollar y promover el apoderamiento en los/as/es jóvenes es Mentes Puertorriqueñas en Acción (MPA).

Los autores del estudio exploratorio desean enfocar nuestra atención a la compleja situación que actualmente enfrenta la juventud en Puerto Rico y las implicaciones para el futuro de nuestro país. Guiados por la metodología de análisis de políticas de Dunn (2018), los autores embarcan en identificar los factores que puedan influenciar en la decisión de emigrar de los/as/es jóvenes y los temas que nuestra política pública debería enfocarse, ya que son una población a la cual no se le dedica mucha atención y es fundamental para el desarrollo de la capacidad económica y social de Puerto Rico. Mediante su estudio desean reconocer el problema existente, delinear el problema planteado, y finalmente establecer el origen y contexto del problema para así desarrollar una(s) solución(es) al problema. En este caso, los autores reseñan los entornos sociales, económicos, y políticos que enfrentan los/as/es jóvenes en Puerto Rico (e.g. educación, salud física y mental, desempleo, migración); luego identificaron los esfuerzos existentes para atender este problema (e.g. política pública gubernamental, organizaciones sin fines de lucro); y por último, buscaron llegar a la raíz (o raíces) del problema (e.g. pobreza, educación, empleo, migración); y concluyen con unas recomendaciones para el desarrollo de un modelo de análisis.

Sitúan concretamente su análisis desde la crisis económica del 2006, la implementación de la Junta de Control Fiscal en el 2016, la devastación del Huracán María en el 2017, y la política fallida que no ha atendido el problema de desigualdad social y económica en Puerto Rico. Un dato que utilizan para agudizar su argumento y me impactó fue que para el 2016 el Censo nos revelaba que el 50.5% de los/as/es jóvenes vivían bajo el nivel de pobreza, y que obviamente este porciento aumentó después del Huracán María y ahora con la pandemia global. Por esto, estudios de esta índole son necesarios para instruir en el desarrollo de una política pública que incluya la opinión de los/as/es mismos/as/es jóvenes para establecer medidas a corto, mediano y largo plazo.

Nuevamente quiero redirigir mi enfoque a unas de las organizaciones sin fines de lucro mencionadas en el escrito. Si no has escuchado hablar de MPA te invito a que leas nuestro informe anual (2020) para que tengas una mejor idea de quienes somos y qué hacemos. Para mi es un honor poder formar parte de una red o “network” de jóvenes puertorriqueños/as/es comprometidos/as/es por construir un Puerto Rico más justo, inclusivo, participativo y resiliente dejando a un lado nuestras diferencias políticas que tanto nos han dividido. Aun ante nuevos retos como la pandemia global, MPA no tan solo pudo reorganizarse para continuar con sus programas existentes, sino que desarrolló también unos nuevos como la campaña educativa “Es mi turno” para promover la participación de los jóvenes en el proceso electoral.

Desde sus comienzos, MPA ha formado a jóvenes como agentes de cambio para ser los/as/es futuros lideres del país, con una responsabilidad y conciencia sobre las realidades de Puerto Rico. Cada uno de sus programas tiene como norte la participación cívica. Uno de sus programas fundamentales es el Programa de Apoderamiento y Retención de Agentes de Cambio (PARACa) del cual fui su directora en el 2011 en su debut oficial como programa de verano que incluía internados de acción social. En esos momentos no existía como tal un espacio organizado para jóvenes con ansias de aportar a su país mediante acción y desarrollo de propuestas para combatir los problemas sociales y económicos antes mencionados en el artículo. A diez años de su trayectoria he visto cómo ha ido evolucionando e impactando a jóvenes para que crean su proyecto de vida como proyecto de País. También he visto cómo cada joven, y me incluyo, que ha pasado por PARACa sigue comprometido/a/e y luchando por construir un mejor futuro para Puerto Rico en donde quiera que se encuentre. Por ende, la organización MPA ha sido, y es, necesaria y efectiva para el fomento y retención de jóvenes como agentes de cambio para el país. Esto ha sido su mayor éxito y Puerto Rico seguirá cosechando logros a través de sus participantes.

Blog de Mentes Puertorriqueñas en Acción(MPA), un movimiento de jóvenes líderes activxs y comprometidxs con el bienestar de Puerto Rico.

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