Cuatrenio Políticamente Convulso, Pero Saludable para la Democracia

MPAeños Opinan

El 2021 empieza con una pandemia que todavía Puerto Rico y el mundo no se han recuperado más una racha de temblores en el suroeste de la isla que no ha cesado desde enero 2020. Tras el paso del huracán María en septiembre del 2017, muchas familias no se han recuperado de este evento catastrófico y llevan casi cuatro años sumergidas en crisis. Con la caída económica que experimenta Puerto Rico desde el 2006, estas emergencias desembocaron en que más de un 35% de los puertorriqueños votaran por candidatos del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y los partidos emergentes Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) y Proyecto Dignidad (PD). La meteoróloga Ada Monzón mencionó que Puerto Rico será uno distinto después de María y, en definitiva, este cambió muchos aspectos de nuestras vidas, incluyendo los patrones electorales.

Los partidos tradicionales, Partido Nuevo Progresista (PNP) y Partido Popular Democrático (PPD), obtuvieron los porcientos más bajos de votos en la historia del bipartidismo. El PNP triunfó en la contienda a la gobernación con un 32% y el PPD con sólo un 31%. La suma de los votos del PIP, MVC y PD por la gobernación sobrepasa los del PPD y PNP por separado. Estos números son un logro sin precedentes para los partidos minoritarios, un evento nunca antes visto en la historia del Estado Libre Asociado. Los resultados en la legislatura no son consistentes con los de la gobernación: el PPD obtuvo la mayoría exacta de los escaños en la Cámara de Representantes y es la fuerza dominante en el Senado, pero no obtuvo la mayoría homogénea por dos escaños. La gran dicotomía de estos resultados es cómo el PNP triunfó en la gobernación y aún así quedar excesivamente fracturado en las cámaras legislativas. La respuesta es más simple de lo que parece.

Charlie Delgado, candidato a la gobernación por el PPD, fue ambivalente y tímido al tomar posturas en asuntos tan medulares como el estatus de Puerto Rico y la perspectiva de género. Este favorecía el ELA soberano durante su carrera política, pero, luego de su triunfo en las primarias del PPD, no supo contestar si respaldaba el ELA soberano o el estatus actual. En la controversia de perspectiva de género, este candidato era muy inconsistente. En un debate expresó estar en contra de la implementación de un currículo con perspectiva de género, pero, al par de minutos, argumentó que estaba a favor. Una semana después realizó una conferencia de prensa rechazando el concepto de perspectiva de género, definido por su homólogo el exgobernador Alejandro García Padilla. Estas inconsistencias resultaron en que algunos populares votaran por los candidatos de su partido para la legislatura, pero le dieran su voto a Dalmau o Lúgaro para la gobernación.

Además de esto, el PNP tenía un terreno de juego pobre en los distritos legislativos que se decidieron por menos de 1% del voto. Hay que tener claro que no siempre el partido con más votos en la papeleta legislativa obtiene la mayoría de los escaños debidos por distritos que están claramente dominados por un partido; enfocar la campaña en estos no influencian el voto final. Este evento electoral no fue la excepción porque el PNP eligió a cuatro senadores y cinco representantes por acumulación mientras que el PPD eligió a dos para cada cámara. Por el contrario, el PPD obtuvo más escaños que el PNP en ambas cámaras tras intensificar su campaña en los distritos competitivos. El ejemplo más craso es Arecibo donde el PNP elegía ambos senadores por distrito desde las elecciones de 2004, pero, en esta ocasión, ambos senadores del PPD triunfaron por menos de medio porciento contra el veterano senador Chayanne Martínez del PNP. En la Cámara de Representantes la historia fue similar con el PPD triunfando en los cuatro distritos que se decidieron por menos de un porciento del voto.

Este gobierno compartido tiene más trabas que el de Romero Barceló y Aníbal Acevedo Vila por la Junta Control Fiscal (JCF), la cual tiene la facultad de revisar y aprobar presupuesto basado en el veredicto de la Hon. Taylor Swain en una demanda del gobierno de Puerto Rico en 2018. Los desacuerdos entre las ramas legislativas y ejecutiva probablemente retrasan considerablemente la negociación con la Junta de los planes fiscales. Si aún con todas las ramas de gobierno dominadas por el PNP en el cuatrienio pasado no se aprobó un presupuesto que cumpliera con el plan fiscal, más empinado es el camino en un gobierno dividido en varios frentes. Lo más favorable sería crear alianzas y promover colaboración entre los partidos para combatir las políticas de austeridad y opresión contra los trabajadores por la JCF.

Un fenómeno que no se había visto en la historia de Puerto Rico es el de un Senado multipartidista. El recién electo presidente del Senado, José Luis Dalmau, tendrá que otorgarle comisiones e involucrarse en negociaciones con los cinco senadores de partidos no bipartidistas. Estos procesos deben ser consistentes para aprobar legislación y fiscalizar la rama ejecutiva dominada por el PNP. Los tranques entre senadores del PPD y de los partidos minoritarios pueden dividir al gobierno de Puerto Rico para presentarle propuestas de política pública a la JCF. Al final del día, esta división extrema entre la rama legislativa, la rama ejecutiva y la JCF pueden ser saludables para la democracia e incentivar una cultura de colaboración y unidad entre fuerzas políticas por el bien común de Puerto Rico.

Alejandro Lladó

Maestría en Economía y Estudiante de Derecho

Alejandro Lladó, MPAeño (PARACa 2016)

Blog de Mentes Puertorriqueñas en Acción(MPA), un movimiento de jóvenes líderes activxs y comprometidxs con el bienestar de Puerto Rico.